El fin de la Gironda (marzo-junio de 1793)
Frente al doble peligro interior y exterior el movimiento popular impuso las primeras leyes de salud pública. Mientras se demostraba la incapacidad de la Gironda para conjurar los peligros, los montañeses, decididos a salvar la Revolución, adoptaron poco a poco el programa propuesto por los militantes populares. De este modo se esbozaba desde la primavera de 1793, y a pesar de la Gironda, el Gobierno revolucionario, afirmándose el despotismo de la libertad










