La Convención montañesa, movimiento popular y dictadura de Salud Pública (Junio - diciembre de 1793)

La Convención montañesa, movimiento popular y dictadura de Salud Pública (Junio - diciembre de 1793)

Apenas eliminada la Gironda, la Convención, dirigida por los montañeses, se encontró entre dos fuegos. Mientras que la contrarrevolución recibía un nuevo impulso con la rebeldía federalista, el movimiento popular, exasperado por la carestía, aumentaba su presión. La organización gubernamental se revelaba sin aptitudes para dominar la situación; Danton, en el Comité de Salud Pública, negociaba en lugar de combatir. En julio de 1793 la nación parecía estar a punto de disgregarse.

Pero mientras la Montaña dudaba, prisionera de sus contradicciones, las masas populares, empujadas por sus necesidades y odios, imponían las grandes medidas de salud pública, la primera de las cuales fue la del 25 de agosto de 1793, la leva en masa. Se creyó indispensable formar un Gobierno revolucionario para disciplinar el empuje popular y mantener la alianza con la burguesía, pues sólo ella era la que podía proporcionar los cuadros necesarios. Sobre esta doble base social, los desarrapados y la burguesía montañesa o jacobina, el Gobierno revolucionario fue organizándose poco a poco de julio a diciembre de 1793. Sus dirigentes, los más inteligentes, creyeron necesario sobre todo salvaguardar la unidad revolucionaria del antiguo Tercer Estado, es decir, la unidad nacional. ¿Pero estaba en su poder superar las contradicciones inherentes a esta coalición? El peligro nacional les acalló un instante. Era de prever que, afirmándose la victoria, reapareciesen de nuevo a la luz