Montañeses, moderados y desarrapados (junio - julio de 1793)

Montañeses, moderados y desarrapados (junio - julio de 1793)

La Montaña triunfó sobre la Gironda gracias a los desarrapados de París. No quería, sin embargo, ceder a su presión. El problema se planteó para ella en las semanas que siguieron a la jornada del 2 de junio, cuando hubo que frenar el movimiento popular, sin estimular, sin embargo, una reacción favorable a la Gironda. Deseosos de comprometer a la burguesía, que en el conflicto con los girondinos había conservado su neutralidad, los montañeses pretendían manejar a los propietarios y a los moderados. No estaba en su idea, en absoluto, realizar el conjunto del programa político y social que los militantes populares del Comité insurrecto del 31 de mayo habían presentado: arresto de los girondinos, expulsión de la convención de todos los apelantes, formación de un ejército revolucionario a soldada, encargado de detener a los sospechosos y asegurar el abastecimiento de París, aplicación del máximo almacenaje a los granos y la extensión del impuesto sobre todas las mercancías de primera necesidad, depuración de los ejércitos y de las administraciones, especialmente por la destitución de los nobles… La Montaña se esforzó por tranquilizar a la burguesía deteniendo el terror, protegiendo la propiedad y manteniendo el movimiento popular en unos límites definidos, equilibrio difícil de conseguir, que terminó por producir en julio el empeoramiento de la crisis.